Ollé Bertrán

Maneras de organizar los libros en casa

Tanto si eres un buen lector o simplemente has estado estudiando durante varios años, habrás estado acumulando muchos libros en casa. La lectura también se convierte en una de las actividades principales cuando tenemos tiempo libre, ya sea en vacaciones o como ha pasado en estos días, debido al confinamiento obligatorio que estamos llevando a cabo. Por eso y aprovechando el tiempo que estás en casa puedes organizar tu biblioteca personal para que siempre tengas a mano cualquier ejemplar.

Para empezar hay que tener claro el espacio con el que contamos para colocar los libros, ya que una estantería que no parezca abarrotada y que esté organizada dará un aspecto interesante a cualquier sitio donde esté ubicada, ya sea en el salón, en el dormitorio o en alguna biblioteca o rincón de lectura que tengas habilitado en casa.

No obstante, existen muchos espacios de la casa que se pueden organizar para colocar los libros, usando los espacios más desaprovechados:

  • La parte de abajo del mueble de la televisión, por ejemplo, o en un banco de madera donde puedes colocar los libros abajo.
  • Si tienes hueco en las alturas, usa el altillo con estanterías y crea espacios para tenerlos ordenados y que no ocupen tanto espacio en la pared.
  • Si cuentas con estanterías, una idea para darle armonía es colocar los libros tanto en horizontal como en vertical y añadirle cuadros y algunos elementos decorativos para que no se vean solo libros.
  • Si no tienes estanterías, unas cajas de madera pueden servir para colocarlas de suelo a techo o de manera independiente colgados en la pared dando armonía y creando espacio para colocar los libros.
  • Una manera original de colocar los libros es en una estantería pero colgados bocabajo de manera que parezcan libros flotantes.

Además de los libros, solemos guardar también revistas, apuntes, facturas, etc., para ese tipo de cosas, lo mejor es buscar archivadores para que podamos clasificarlos también y no ocupen tanto espacio.

Las cestas y cajas de cartón también son una opción para guardar dentro los libros y que no queden a la vista, ahí es donde por ejemplo puedes guardar las guías de viajes o los mapas que no quieres tirar pero que no necesitas tener tan a mano.

En general, podemos encontrar cinco maneras principales de ordenar los libros:

  • Alfabéticamente: bien sea por el nombre del autor o por el nombre de los títulos.
  • Por género: esta forma de clasificar cobra sentido si tu colección tiene categorías específicas, como por ejemplo, historia, misterio, etc., creando rincones temáticos, y en el caso de que haya niños en casa lo puedes organizar por nivel de lectura.
  • Por colores: si eres de los que aman la estética por encima de todo, puedes agrupar los libros según el color de la pasta y luego combinar esos colores entre sí para que quede un resultado armónico.
  • Por tamaño: alineándolos desde el más alto al más pequeño y agrupando todos los libros que tengan el mismo tamaño.
  • Por orden cronológico: en este caso puedes optar por colocarlos según el orden de la publicación o según el año en el que los hayas comprado o leído.

Una vez que tienes claro estos métodos de clasificación, luego puedes organizarlos de forma múltiple: por ejemplo, por colores y tamaño o por género y color etc.

Asimismo, aprovecha cuando ordenes todos tus libros para deshacerte de algunos de ellos, bien para hacer una donación o bien para revenderlos, teniendo en cuenta una serie de cuestiones, como, por ejemplo, si es antiguo o está dañado, si piensas que no vas a leerlo otra vez, si la información que contiene se ha quedado ya obsoleta o simplemente para aprovechar mejor el espacio que te quede con esos libros que realmente te guste conservar.

Disfruta de tu tiempo en casa creando tu propio rincón de lectura donde puedas acceder a tus libros de la manera más fácil y ordenada.

Ollé Bertrán

Ideas para conservar alimentos en casa

Uno de los mayores gastos que solemos tener en casa es el que empleamos en comprar alimentos, la mayoría de las veces compramos más de lo que necesitamos incluso cosas que luego ni siquiera comeremos. Ahora que nos vemos obligados a quedarnos en casa y que la comida se convierte en un tema de primera necesidad, es interesante saber cómo conservar los alimentos para prevenir la proliferación de hongos y bacterias y para ahorrar tiempo y dinero.

Los alimentos se estropean por muchos motivos: por la exposición al sol o a temperaturas demasiado frías o calientes, por la oxidación de las grasas, por invasiones de insectos, hongos o bacterias o por romper la cadena de frío antes de su consumo.

Desde Ollé Bertrán te proponemos una serie de métodos de conservación de los alimentos, para que tu cocina esté organizada y los alimentos duren mucho más:

  • Por medio de la congelación: es el método más rápido y más utilizado, simplemente guardando los elementos en el congelador de nuestro frigorífico o en aquellos congeladores especializados para uso doméstico. Es importante congelar el alimento en frío y en contenedores preferiblemente de cristal.
  • Por medio de la deshidratación: la deshidratación la podemos llevar acabo dejando que los alimentos se sequen al sol, en un horno a muy baja temperatura, o utilizando un deshidratador, de manera que los alimentos no contengan agua y se puedan mantener en perfecto estado durante años, siempre y cuando estén conservados en una bolsa que esté bien sellada o en un tarro hermético.
  • Por medio de la fermentación: que además de conservar el alimento, lo enriquece haciendo que se convierta en un probiótico muy beneficioso para nuestra salud intestinal.
  • Por medio de la esterilización: sometiendo a los alimentos a unas temperaturas más elevadas que en el proceso de pasteurización.
  • Por medio de la liofilización: que consiste en pasar el alimento de sólido a gas, sin pasar por la fase líquida.
  • Con aditivos alimentarios: que son algunas sustancias que se añaden a los alimentos y mejoran su sabor, su textura o su color, como por ejemplo, los colorantes, los conservantes, los antioxidantes y los estabilizantes.
  • Conservando al vacío: con este método metemos los alimentos en contenedores o bolsas a las que se le extrae el aire utilizando máquinas envasadoras al vacío. Mediante esta opción los alimentos pueden estar crudos o cocinados.
  • Conservando al baño maría: este método, más tradicional, consiste en meter los alimentos en  tarros que se cierran y se sumergen en una olla con agua que se llevan a ebullición (baño maría). En la actualidad, para un mejor control de la temperatura podemos usar los pasteurizadores.

Ni qué decir tiene que para conservar en perfecto estado los alimentos, tenemos que contar con una nevera que esté: completamente limpia para evitar que los gérmenes contaminen nuestra comida y ordenada para poder localizar los alimentos sin ningún problema y saber qué es lo que nos falta en casa.

Para limpiar la nevera utiliza productos naturales, entre otras cosas para evitar que los productos químicos impregnen su olor. De todos los ingredientes naturales, el mejor es el vinagre, que mezclándolo con agua puede servir para pulverizar y luego secar con un paño absorbente. Para limpiar las paredes es mejor el bicarbonato de sodio o en el caso de elementos naturales, como estamos proponiendo, el limón, ambos mezclados con agua, frotando con una esponja y dejándolo actuar durante 5 minutos para luego retirar.

Una vez que tengas tu nevera perfectamente limpia es el momento de buscar los recipientes para conservar tus alimentos, utiliza tarros fiambreras y recipientes herméticos para encurtir y conservar alimentos que pueden ser crudos o cocinados, procura que sean recipientes no tóxicos sin metales pesados ni esmaltes. Asimismo, busca etiquetas para ponerle el nombre de lo que contiene el recipiente y la fecha de conservación, así siempre sabrás lo que tienes guardado de un vistazo.

Si sigues todos estos consejos, los alimentos conservarán toda su frescura y sus propiedades por más tiempo.