Ollé Bertrán

Comprar una casa rural para alquilar

El turismo rural se define como la práctica del turismo en un entorno campestre, a menudo alejado de los núcleos urbanos, ya sea un pueblo o zonas en las afueras de la ciudad.

Esta actividad comenzó a tener su auge en España allá por el 2001, donde se pasó de unas casi seis mil casas rurales existentes, a triplicar esa cifra en algo más que una década.

Pero para abrir una casa rural hay que seguir una serie de pasos:

  1. Analizar si la casa reúne las condiciones adecuadas para desarrollar esta actividad. Es decir, hay que hacer un estudio de viabilidad tanto técnico como económico y determinar cuestiones tales como, si es legal, el tipo de establecimiento, cuántas habitaciones puede tener, qué coste llevará la rehabilitación, etc.

Normalmente, cada comunidad tiene su propia normativa, y hay que informarse bien para dar respuesta a estas preguntas.

  • Decoración y estética: este tipo de alojamientos se diferencian de un hotel o de otros sitios porque la gente va buscando ciertas comodidades pero en un lugar rural. Lo mejor es respetar la estructura original de la casa, potenciando los elementos de construcción como la piedra o la madera y añadiendo elementos de decoración de casas antiguas, junto con materiales naturales como fibras vegetales, en definitiva, todo lo que sea acorde con estar en contacto con la naturaleza.
  • Trámites: en general, el proceso para que podamos poner en marcha nuestra casa rural está entre uno y dos años. Si se trata de una edificación menos se pedirá una licencia y si es una obra más grande habrá que pedir un proyecto visado al Colegio de Arquitectos. Luego hay que solicitar la licencia de apertura en el Ayuntamiento y pagar las tasas. Asimismo, hay que dar de alta fiscal a la vivienda con la categoría de Alojamiento Rural en Hacienda.

El hecho de comprar una casa rural para alquilarla supone una buena fuente de ingresos, ya que el turismo rural sigue siendo muy importante en nuestro país y hay muchísimas personas que eligen esta forma de alojamiento para pasar sus vacaciones, pero no todo son ventajas. Aquí enumeramos algunas de las preocupaciones que asaltan a los dueños de casas rurales:

  • Valoraciones: todos sabemos que estar expuestos en las redes sociales es muy positivo para ganar publicidad, pero no siempre hay comentarios positivos, y si por casualidad algún cliente pone alguna queja, esto influirá en las futuras reservas, con lo que podemos encontrar clientes que intentarán coaccionar al propietario para que les rebaje el precio o les dé algún día gratis a cambio de no poner una valoración negativa.
  • Aumento de precio de los suministros: la luz, el gas, el agua… son suministros cuyo precio aumenta de año en año, con lo que los propietarios también deben aumentar el precio del alquiler, sobre todo para compensar el gasto que hacen algunos inquilinos, muchas veces descompensado. Aquí, la solución podría pasar por buscar sistemas de control que regulen los gastos.
  • Estafas o timos: si los clientes deben tener cuidado con las estafas en Internet de portales que anuncian alojamientos que luego no existen, los propietarios tampoco están exentos de estas malas prácticas, como pagos con cheques sin fondo o con tarjetas robadas.
  • Reservas: ya hay propietarios que obligan a reservar por un cierto número de noches, ya que la mayoría reservan de sábado a domingo (es decir, una noche) cuando realmente están haciendo uso de la casa durante dos días y en fin de semana…
  • Cancelaciones: el hecho de que se pueda cancelar gratuitamente hasta 24 horas antes de la llegada, supone una ventaja para el cliente, pero no para el propietario, que se queda a última hora sin huéspedes y sin tiempo para poder ocupar la casa de nuevo. Esto podría evitarse, abonando un porcentaje de la reserva para que el dueño no pierda todo el dinero.

A pesar de todas estas cuestiones, comprar una casa rural para alquilarla sigue siendo una opción muy rentable, ya que, como hemos apuntado este turismo sigue en auge y además no es un turismo estacional, puesto que los clientes buscan una estancia en un entorno rústico y natural durante todo el año.