Ollé Bertrán

Conoce los cinco tipos de inversores inmobiliarios

La inversión inmobiliaria en España está en auge desde hace un par de años después de la recuperación de la crisis. Recordemos que en 2017 cerró con un volumen aproximado de 14.000 millones de euros, lo que representa un 45% más de ganancias registradas por este mismo sector con respecto al año 2016.

Así lo confirman las estadísticas cuyos datos comprenden varios activos, como hoteles, residencias, logística, entre otros. Según los expertos se considera que esto es una muestra de que España se posiciona como un país atractivo para invertir dentro del mercado inmobiliario en el mundo. Los expertos afirman que el crecimiento del mercado será inminente en el 2018.

No debemos olvidar que la naturaleza de cada inversión es diferente, al igual que los inversores actúan de forma distinta a la hora de escoger un inmueble. A veces las transacciones exitosas están condicionadas más por el inversor que por lo que éste busca invertir, y esto no quiere decir que debamos descuidar nuestro activo, sino que es importante entender cómo conectar con el cliente.

Aunque, en el fondo, sabemos que el fin último de los inversores es la rentabilidad. A continuación, te comentamos y definimos algunos perfiles comunes de inversor inmobiliario.

El abierto

Este inversor es el más común de todos, está en todas partes, dispuesto a obtener ganancias a partir de bajas inversiones. Está dispuesto a escuchar y atender todas tus propuestas inmediatas para evaluarlas posteriormente, y muchas veces no sabe con exactitud en qué tipo de inmueble desea invertir (ya sea hotel, local, residencia, entre otros).

Estos inversores son proclives a realizar operaciones al mismo tiempo, por lo que buscan muchísimo asesoramiento. Generalmente, como no están muy enterados del mercado, hacen inversiones pequeñas y agradecen mucho la información que les proporcionan, en especial si es detallada.

El osado

El osado invierte de forma emocional, sin entender muy bien cómo funciona el mercado. Su deseo de invertir lo vuelve impulsivo, y no analiza demasiado cuál es el cauce lógico de una inversión antes de hacerla. En este sentido es todo lo contrario al conservador, pues no se toma su tiempo para valorar el negocio eficazmente. Con facilidad se deshace de los activos que adquiere y va a por otros, decantándose a menudo por inmuebles nuevos con la creencia de que necesariamente por ello van a ser más rentables.

El cauteloso

El inversor cauteloso por lo general tiene experiencia invirtiendo y ha aprendido muchísimo de tratos pasados. No es impulsivo y toma decisiones fríamente. Estudia a profundidad no sólo el inmueble, sino la zona en que se encuentra, sus normas y los documentos legales que respaldan el activo. Por todo esto negociar con ellos implica entender muy bien el mercado inmobiliario.

El conservador

Este tipo de inversores se quieren asegurar de que obtendrán ganancias constantes del inmueble, aun si son bajas, así que no está interesado en perder el tiempo discutiendo un montón de opciones para invertir, pues el perfil de los activos que desea a menudo es muy concreto. Los conservadores van por los negocios que sean rentables y seguros.

Buscan inmuebles preparados inmediatamente para su aprovechamiento, así que se decanta por activos cercanos a zonas universitarias o turísticas, de las cuales puede sacar dinero en poco tiempo. Las ciudades de España en que más invierten son Barcelona y Madrid, precisamente porque reciben a muchos españoles y extranjeros al año.

El acaudalado

El acaudalado está desde el principio motivado por el negocio, incluso cuando la inversión pueda ser arriesgada o costosa. Aunque invierte poco, busca activos diferenciales que le permitan obtener ganancias portentosas, y siente predilección por los inmuebles lujosos. Le parecen atractivos los activos que tengan pasado histórico, que representen cierta exclusividad y que se encuentren en áreas concurridas.