Ollé Bertrán

Guerra de hipotecas en los bancos tras la nueva Ley Hipotecaria

Tras la entrada en vigor el pasado 17 de junio de la reforma de la nueva Ley Hipotecaria, las entidades bancarias están diseñando productos bajo el esquema que permite la nueva normativa, con una mayor flexibilidad para el cliente, con préstamos a la carta y sin vinculaciones.

Una de las novedades que incluía la reforma es la prohibición de los productos vinculados, es decir el banco no podrá obligar a contratar ningún seguro u otro producto, como condición para conceder la hipoteca, sin embargo, las entidades bancarias pueden hacer rebajas de sus tipos de interés en el caso de que los clientes que contraten, por ejemplo, el seguro de hogar o domicilien su nómina.

Además, esta nueva ley hipotecaria ha hecho que los bancos hayan tenido que reducir las comisiones por cancelación anticipada, ya sea parcial o total, con lo que la comisión máxima será de un 2%, si la amortización se produce durante los primeros 10 años y baja al 1,5% a partir de dicho momento.

Si bien es cierto que las entidades bancarias llevan un tiempo trasladando al cliente a los préstamos hipotecarios a tipo fijo, la nueva norma indica que el banco no podrá cobrar comisiones por el cambio de una hipoteca variable a una fija si el préstamo tiene una vida superior a los 3 años.

Todo esto, hace que a partir de septiembre tanto los grandes bancos como otras entidades más pequeñas sigan reduciendo el interés de su oferta hipotecaria a tipo fijo. Estos descensos coinciden con las medidas de política monetaria que podría tomar el Banco Central Europeo (BCE) y su intención de no subir los tipos de interés, al menos hasta el verano del año que viene, una decisión que ha llevado al Euribor a 12 meses hasta nuevo mínimos históricos.

No obstante, los usuarios siguen prefiriendo las hipotecas a tipo fijo porque no confían del todo en las previsiones, y además, así tienen la seguridad de que las cuotas mensuales no cambian. De hecho, los últimos datos muestran que el 41,8% de las nuevas hipotecas pertenecen ya a esta categoría.

Tal como se preveía, las entidades bancarias han endurecido los requisitos a la hora de conceder hipotecas en estos últimos meses, debido entre otras cosas a esta rebaja de los intereses, y unido a que la nueva norma establece que a partir de ahora las entidades bancarias tendrán que llevar a cabo una evaluación de la solvencia del solicitante del préstamo hipotecario, antes de conceder el crédito.

Aunque a principios de año la banca subió los intereses de sus préstamos, a partir de agosto se han visto nuevos ajustes a la baja, y esto es solo un anticipo de una nueva guerra entre competidores bancarios.

Con este panorama, cada banco intentará ofrecer una hipoteca mejor, añadiendo bonificaciones flexibles, quitando vinculaciones y abrazando los porcentajes del interés de tal manera, que el cliente pueda decidir anualmente qué productos contrata con una entidad y modificarlos según le convenga en función de sus necesidades y de su planificación económica.

Los bancos siempre han aprovechado esas bonificaciones para retener o atraer a sus clientes, pero ahora con la nueva transparencia que persigue la reforma de la ley hipotecaria, esto cobra más sentido, ya que el cliente tendrá capacidad de decisión sin penalización de ningún tipo, ya no será la entidad bancaria la que exija al cliente, sino que el cliente podrá elegir libremente. Se trata de que el cliente conozca perfectamente los detalles de su préstamo y que los créditos sean más sencillos, sin vinculaciones ni ataduras, tal y como propone la nueva reforma legal.

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