Ollé Bertrán

¿Por qué ha disminuido el precio de los alquileres en Barcelona?

Para sorpresa de la población, aunque pueda parecer una contradicción con los precios actuales, se registró un descenso del 2,4% en el precio de los alquileres de Barcelona durante el año pasado. Actualmente, el metro cuadrado de una vivienda ubicada en esta ciudad se sitúa en 17,5 euros, aunque este importe puede variar de acuerdo a la zona. De hecho, los distritos Nou Barris, Horta Guinardó y Sant Andreu son considerados como los más económicos, en contraste con Sant Martí, Ciutat Vella y Eixample que alcanzan costes exorbitantes.

Aunque Barcelona es considerada como una de las ciudades más caras de España, fue, junto con Cáceres, la única que experimentó una reducción en los precios de los alquileres durante el 2017. Esta noticia sorprendió al sector inmobiliario, el cual estaba acostumbrado a las tendencias alcistas que se mantuvieron por varios trimestres y que despuntaron durante el 2016. En ese momento, el alza de los precios no ralentizó la firma de nuevos contratos. Y es que después del estallido de la crisis, la tónica del mercado cambió, ya que las personas no se embarcan en la adquisición de una vivienda sino más bien optan por alquilar una.

Justamente el 2017 fue el año del alquiler en España, ya que solamente en el primer trimestre se formalizaron más de 23.240 arrendamientos, unos 3.000 más que en los primeros meses de 2016. A esto debemos sumar que este mercado acaparó los titulares de la prensa y la agenda pública entre enero y septiembre. Estudios señalan que este sector también se ha dinamizado por un incremento en la rotación de viviendas. Esto quiere decir que muchas familias no acaban sus contratos y buscan precios más baratos, aunque eso implique cambiar de distrito. Este fenómeno también ha ocasionado una distensión en la demanda.

Vila de Gràcia fue uno de los barrios barceloneses en donde se concretaron más arrendamientos de pisos, debido a la acogida de inmigrantes, a la presión turística y a su configuración especial. Este hecho, junto a la escasez de viviendas en el mercado, aún mantiene muy alta la demanda de alquileres indistintamente de su precio disparado.

En toda la región de Cataluña el coste de los alquileres se incrementó en un 8,8%  y la provincia que registró un mayor aumento fue Tarragona, con una subida del 18,8% que se traduce en unos 7,2 euros por metro cuadrado. Del mismo modo, los precios en la provincia de Girona subieron en un 12,9% hasta alcanzar los 8,2 euros por metro cuadrado y en Lleida el crecimiento fue del 8,7% llegando a unos 5,6 euros por metro cuadrado.

Si bien los precios del arrendamiento de pisos subieron de forma generalizada en toda España, a partir del segundo trimestre de 2017 las subidas empezaron a atenuarse hasta presentar una leve disminución. Esto último se les atribuye a los propietarios, los cuales han comenzado a asumir que las subidas tienen un límite y si quieren cerrar contratos deben ajustar el precio a la baja para así encontrar inquilinos. Cabe destacar que no existe una burbuja para los precios de los alquileres en España y que el mercado siempre va a inclinarse hacia la autorregulación.

Uno de los datos más curiosos sobre los arrendamientos en Barcelona indica que los precios anunciados por los propietarios y las agencias no son los que en realidad se firman. Según INCASOL, los contratos formalizados muestran cifras mucho más moderadas que las encontradas en portales web. Y es que en la mayoría de los casos son las “ofertas online” las que se usan para determinar el precio aunque los propietarios y las agencias terminan por dar un importe más bajo al arrendamiento del piso.

Si de precios hablamos, es importante saber que en un total de 23 municipios catalanes el alquiler medio se ubica sobre los 800 euros al mes. Este listado está encabezado por los municipios de la comarca Maresme, seguidos por los de la comarca Vallés Occidental. Lo más sorprendente es que más de una docena de municipios tienen precios más elevados que los de Barcelona. Después de la locura en el coste de los alquileres durante el 2016, el mercado parece haber tocado techo, por lo que es natural que los precios se suavicen, o al menos se mantengan estables en todo el territorio y en la ciudad de Barcelona.